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La VIRGINIDAD y La Noche de Bodas

Un tema común entre los jóvenes es el relacionado con la virginidad. Tanto los hombres como las mujeres a menudo quieren saber qué hacer y cuánto esperar para tener por primera vez relaciones sexuales, más adelante aclararemos que los jóvenes actualmente tienen relaciones sexuales y no las consideran como tal.

Para poder dar una respuesta a esto es necesario aclarar que el evento de tener relaciones sexuales por primera vez, sobre todo para el caso de las mujeres, tiene un significado social además del significado propio de las emociones, sensaciones y sentimientos que existen para que una joven decida tener relaciones sexuales.

Este evento en la vida de una persona está en medio de los valores familiares, religiosos y sociales; que en muchos de los casos son frenos que impiden el libre ejercicio del placer de la sexualidad.

Estos mismos valores son los que hacen que una joven se cuestione ¿cuándo será el mejor momento? ¿con quién lo debo hacer? ¿estaré traicionando a mis padres? ¿se va a notar que ya no soy virgen? ¿ya no voy a poder casarme?

Antes de continuar vamos a definir que es una virgen:

Socialmente una virgen es una mujer que no ha permitido a ningún hombre introducir su pene dentro de su vagina, y esto es lo que se esperaría que no pase hasta el momento de que se case.

Otros definen una virgen como cualquier mujer que no ha tenido ninguna clase de contacto sexual con otra persona, ni que tampoco haya explorado su propio cuerpo, lo cual se traduce en no haberse masturbado o no haber tenido fajes profundos.

Las costumbres sociales de la familia, de la comunidad y de la sociedad de cada chica determinan probablemente cuando se le permite volverse sexualmente activa.

Existen lugares que podemos llamar "más liberales" donde el valor de la virginidad se empieza a diluir. Actualmente muchos jóvenes de las grandes ciudades ya no buscan a una mujer virgen para poder mantener un noviazgo formal con fines de matrimonio. Empiezan a tomar forma y mayor peso en la relación otros valores como el amor, la comprensión, el apoyo, el respeto, la incondicionalidad, la confianza, la comunicación, la inteligencia, el proyecto de vida a futuro, los intereses y las aficiones. Y se empiezan a dejar atrás los valores de la pureza y la castidad de la mujer como los requisitos para el matrimonio.

A pesar de lo descrito siguen existiendo las doctrinas religiosas estrictas y las familias seguidoras de estos principios que quieren que las vírgenes se abstengan no solamente del sexo físico, sino también de los pensamientos sexuales. Y se sigue insistiendo en que una virgen es aquella que tiene el himen intacto.

Una de las primeras contradicciones de la virginidad, y de las definiciones que hemos expuesto, es que no toman en cuenta a los homosexuales. Por ejemplo: si una chica nace sin himen ¿entonces nunca será virgen?; ¿qué pasa con respecto a las chicas abusadas sexualmente y a las adolescentes violadas? si no consintiera en la relación sexual ¿sería lo mismo que si consintiera? o ¿cuándo una lesbiana deja de ser virgen? ya que no será penetrada por un pene.

Por lo tanto pareciera que la definición de la virginidad es la que cada quien quiera tomar. Ya que además si de lo que se trata es de demostrar que la mujer no ha tenido relaciones previas al matrimonio en la noche de bodas existen uno y mil trucos para fingirlo ; desde la dramatización de un gran dolor, hasta el uso de un poco de sangre con el fin de manchar las sábanas.

La sociedad occidental, entre las cuales se encuentra la nuestra, tiene una preocupación por el coito que ya no la beneficia. El valor de la virginidad históricamente se basa en la necesidad de garantizar que la herencia que dejaría el hombre caería sobre sus verdaderos hijos, y la única forma que el hombre tenía de saber quienes eran sus hijos era teniéndolos con una mujer virgen. Actualmente, entre lo empobrecido de la población y el avance de las mujeres en el terreno profesional y laboral, la manutención de los hijos y del hogar son labores compartidas y por lo tanto el hombre deja de preocuparse de a quiénes mantiene y a quiénes dejará su "herencia". Debido a lo anterior muchas mujeres ya no buscan un marido para que las mantenga y por lo tanto el valor de la virginidad se tambalea cada vez más.

El coito es fantástico para la reproducción, para tener hijos, pero no necesariamente se beneficia en la búsqueda de placer y satisfacción sexual. Uno de los mayores problemas a nivel social es haber definido al sexo como la actividad coital; ya que así, siempre se ha relacionado la sexualidad con el tener hijos, pero no se relaciona a la sexualidad con su verdadero sentido que es el de búsqueda y obtención de placer.

Las otras formas de sexualidad y preferencia sexual que no buscan la reproducción han sido definidas como distintas de lo que es "sexo". Parece que otras actividades sexuales no son "reales" como sino existieran o no puedan existir; sobre todo la religión se ha empeñado en desconocer las prácticas sexuales que no tienen por objetivo la reproducción, tal es el caso de las caricias mutuas para tener orgasmos y todas las manifestaciones de la sexualidad que no producen hijos.

Con este modelo de la realidad el valor de la virginidad nos sugiere que todo lo que una mujer joven necesita hacer para prepararse y así convertirse en activa sexualmente es abrirse de piernas en la noche de bodas y sobre todo debe garantizar que no sabe nada de nada. Si bien ésta es una afirmación burda, efectivamente define el concepto de sexualidad que tanto daño ha hecho. Sobre todo se esperaría que una mujer reciba todo su placer sexual del pene de su marido y que jamás de otro hombre, mucho menos de otra mujer, haya recibido algún placer sexual. Por lo tanto no necesita hacer nada, ni saber nada, ni prepararse para el sexo en pareja; entonces entenderemos por que existen personas que se niegan a concebir que la sexualidad es sinónimo de placer.

El ejercicio de la sexualidad es un largo proceso de aprendizaje, que se desarrolla durante toda la vida e involucra mucho más que unos minutos de coito.

Para que una persona sea un adulto sexualmente sano debe ser sexualmente sana desde pequeña. El proceso de preparación para el sexo "adulto" implica involucrarse en el sexo y no tratar de desparecerlo durante la juventud para que mágicamente aparezca en la adultez. L@s niñ@s y l@s adolescentes van viviendo su sexualidad a su propio ritmo y con su propio espacio. Su concepción de la sexualidad, los juegos del papá y la mamá de la infancia están cargados de la necesidad de explorar los cuerpos de sus iguales y es una forma de relacionarse sexualmente con otros, pero de ninguna manera es una relación coital, los jóvenes ven en el beso una de las máximas expresiones del sentirse querid@ y aceptad@ y para nada debe confundirse con una relación coital, pero si son manifestaciones de la sexualidad, como lo es el tan de moda "faje".

La pregunta sigue quedando en el aire ¿cuándo será el mejor momento para involucrarse sexualmente con un compañero?

 

Si tienes dudas o comentarios escríbeme:

Terapeuta: José Jaime Martínez S.

Sexólogo y Especialista en Hipnosis Clínica

jjmartins@prodigy.net.mx
   

 

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